Por ELISA NÚÑEZ SÁNCHEZ
Valencia, 12 de diciembre de 2025
El discurso oficial del gobierno de Pedro Sánchez, que se autoproclama el gran estandarte del feminismo choca frontalmente con una realidad de incoherencias y negligencia. Lo que se prometió como un muro de contención contra el machismo se revela como una frágil fachada de cartón piedra, agrietada por políticas fallidas y una alarmante tolerancia hacia comportamientos machistas en las propias filas de su partido.
La evidencia más clara de esta ruptura entre la palabra y los hechos son los errores de implementación con graves consecuencias. La Ley del «Sólo Sí es Sí», pese a su loable intención, ha tenido el efecto perverso de rebajar penas y excarcelar agresores sexuales debido a su redacción defectuosa. De forma paralela, instrumentos clave de protección, como las pulseras electrónicas para maltratadores, han resultado ser notoriamente poco fiables, poniendo en riesgo a las mujeres que debían proteger. Estos fallos no son meros detalles técnicos, sino síntomas de una falta de rigor y prioridad real.
Más grave aún, es la evidente podredumbre moral y la doble vara. Mientras se predica la igualdad, se tolera que figuras relevantes del partido consuman prostitución, la máxima expresión de la cosificación de la mujer. Al mismo tiempo, denuncias por acoso sexual interno se están gestionando con opacidad, lentitud y una inquietante preferencia por la vía interna frente a la judicial, contradiciendo los principios que dicen defender desde la tribuna.
Este clima de impunidad se ve coronado por el silencio ensordecedor de las principales mujeres del partido, que han hecho del feminismo su bandera política. Su mutismo ante los escándalos que salpican a la formación las convierte en el símbolo de un feminismo de salón, útil para la foto, pero incapaz de enfrentarse a sus propios compañeros. Al final, han confundido el poder con el empoderamiento y el cargo con el compromiso, demostrando que el verdadero feminismo exige una coherencia que este proyecto, el de Pedro Sánchez, ha perdido por el camino.
